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Ciclo menstrual y hábitos que pueden influir en él.

21 sept
4 min de lectura

Tu ciclo menstrual también habla de tu salud.


La menstruación suele percibirse simplemente como el momento del mes en el que aparece el sangrado. Sin embargo, detrás de cada periodo existe una compleja interacción entre el cerebro, las hormonas, los ovarios y el útero.


Por eso, observar nuestro ciclo puede darnos información importante sobre nuestra salud reproductiva y general.


Un ciclo que ocasionalmente se adelanta o se retrasa no necesariamente significa que exista un problema. Pero cuando los cambios son persistentes o importantes, pueden ser una señal que merece atención.


¿Qué es realmente el ciclo menstrual?

El ciclo menstrual comienza el primer día del sangrado y termina el día anterior a que comience el siguiente periodo.

Durante este tiempo ocurren cambios coordinados en el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, los ovarios y el endometrio.


De manera simplificada, podemos hablar de diferentes etapas:


¿Cuánto debería durar un ciclo?

No todas las mujeres tienen un ciclo de 28 días.

De acuerdo con criterios basados en FIGO, en mujeres adultas un ciclo menstrual considerado normal suele presentarse aproximadamente cada 24 a 38 días. Además de la frecuencia, también importan la regularidad, la duración del sangrado y la cantidad de sangrado.

Por eso, que tu periodo llegue un día diferente cada mes no necesariamente significa que exista un problema.

Lo importante es conocer tu patrón habitual y detectar cambios importantes respecto a él.


¿Qué puede alterar el ciclo menstrual?

El ciclo menstrual no funciona de manera aislada. Está influido por múltiples factores internos y externos.

1. Estrés

El estrés psicológico puede afectar la comunicación entre el cerebro y los ovarios.

Una revisión sistemática publicada en 2024, que incluyó 41 estudios, encontró que la mayoría de los estudios analizados reportaron una asociación entre el estrés psicológico y alteraciones de la función menstrual, incluyendo menstruaciones irregulares y cambios en el sangrado.

Esto no significa que “todo retraso sea por estrés”, pero sí que el estrés sostenido puede ser uno de los factores involucrados.


2. Sueño insuficiente o de mala calidad

Dormir también forma parte del cuidado de la salud reproductiva.

Una revisión sistemática encontró asociaciones entre alteraciones del sueño y diferentes trastornos menstruales.

Además, un estudio realizado en una muestra comunitaria encontró que dormir seis horas o menos se asociaba con mayor irregularidad del ciclo y mayor sangrado en comparación con dormir entre 7 y 9 horas.

Por eso, cuidar el sueño no debería verse únicamente como una cuestión de energía durante el día: también forma parte de la salud integral.


3. Alimentación y disponibilidad de energía

El cuerpo necesita suficiente energía y nutrientes para mantener adecuadamente sus funciones reproductivas.

Las restricciones alimentarias importantes, los trastornos de la conducta alimentaria y una disponibilidad energética insuficiente pueden alterar el eje hormonal que regula la ovulación y provocar irregularidad menstrual o incluso ausencia de menstruación.

Esto es particularmente relevante cuando existe una combinación de restricción alimentaria + ejercicio intenso + pérdida de peso.

Por eso, buscar una alimentación equilibrada y suplementación adecuada es diferente de someter al cuerpo a dietas extremadamente restrictivas.


4. Ejercicio: ni demasiado poco, ni necesariamente “más es mejor”

La actividad física es beneficiosa para la salud, pero el ejercicio excesivo acompañado de una ingesta energética insuficiente puede interferir con la función reproductiva.

La evidencia describe una relación compleja entre ejercicio, alimentación y ciclo menstrual; los efectos dependen de factores como la intensidad del ejercicio, la disponibilidad energética y las características individuales.

La idea no es tenerle miedo al ejercicio.

La clave está en que la actividad física sea compatible con las necesidades energéticas del organismo.


5. Cambios importantes de peso

Tanto un peso corporal muy bajo como determinados cambios metabólicos asociados con exceso de peso pueden relacionarse con alteraciones de la función menstrual.

El ciclo menstrual puede verse afectado cuando existe una alteración importante en el equilibrio energético y hormonal.

Por eso, perseguir un número específico en la báscula no debería ser el objetivo aislado. Lo importante es mantener una alimentación y un estilo de vida que favorezcan la salud integral.


Entonces, ¿los hábitos pueden “regular” mi periodo?

Aquí vale la pena hacer una distinción.

Los hábitos saludables no funcionan como una fórmula para hacer que el periodo llegue exactamente cada 28 días.

Lo que sí pueden hacer es ayudar a mantener las condiciones que necesita nuestro organismo para que el eje hormonal funcione adecuadamente.


Algunos hábitos que pueden favorecer la salud menstrual son:

  • 🥗 Mantener una alimentación suficiente y variada.

  • 😴 Procurar un sueño adecuado y consistente.

  • 🏃🏻‍♀️ Realizar actividad física de manera equilibrada.

  • 🧘🏻‍♀️ Buscar estrategias saludables para manejar el estrés.

  • 🚭 Evitar el consumo de tabaco.

  • 📅 Llevar un registro de los ciclos para conocer nuestro patrón.

  • 🩺 Consultar cuando aparecen cambios persistentes.


La evidencia disponible relaciona determinados factores de estilo de vida con alteraciones menstruales, pero eso no significa que modificar un solo hábito vaya a corregir cualquier irregularidad.


Aprende a conocer tu ciclo

Registrar la fecha en la que comienza cada menstruación puede parecer algo muy sencillo, pero puede proporcionar información útil.

Anotar:

📅 Primer día del periodo🩸 Duración del sangrado📊 Cambios importantes respecto a tus ciclos habituales 😣 Dolor u otros síntomas relevantes 🤍 Relaciones sexuales (especialmente si no usaste un método anticonceptivo).

puede ayudarte a identificar patrones y también facilita la conversación con tu ginecólogo.

El registro menstrual se utiliza precisamente como una herramienta para conocer el patrón individual y detectar cambios que puedan requerir evaluación.


¿Cuándo conviene consultar?


No todos los retrasos requieren una evaluación médica inmediata, pero sí es importante no normalizar cambios persistentes.


Una valoración puede ser recomendable cuando:

  • Tus ciclos se vuelven persistentemente irregulares.

  • Pasan largos periodos sin menstruación.

  • Presentas sangrado muy abundante o prolongado.

  • Aparece sangrado entre periodos.

  • Hay dolor menstrual intenso o nuevo.

  • Tu patrón menstrual cambia de manera importante sin una explicación clara.

  • Existe posibilidad de embarazo.


La ausencia o irregularidad menstrual puede tener muchas causas y, cuando es persistente, es importante identificar cuál es la responsable en lugar de asumir que se trata simplemente de “un desajuste hormonal”.


La clave está en conocer tu ciclo, reconocer cuándo algo cambia y entender que tus hábitos forman parte de la salud hormonal, pero no sustituyen una valoración médica cuando existe una alteración persistente.


Te veo en consulta.

Un saludo, Dr. Javier Tenorio Ramos.


_______________________

Fuentes principales: American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), Menstruation in Girls and Adolescents: Using the Menstrual Cycle as a Vital Sign.

Munro et al./criterios FIGO sobre frecuencia, regularidad, duración y volumen del sangrado menstrual, resumidos en literatura médica indexada en PubMed.

 
 
 

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